2. Para el baúl de los recuerdos
¿Existe un lenguaje para la correspondencia?
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De nuestra consideración:
En respuesta a su atenta carta del 15 de octubre próximo pasado, nos complacemos en anunciarle que tendremos a bien enviarle 5 cajas de nuestro afamado producto, dando cumplimiento así a su amable orden.
Sobre este particular, lamentamos tener que informarle que en la nueva lista de precios que acabamos de confeccionar para nuestros clientes y amigos, se ha deslizado por inadvertencia un error en cuanto a los precios de la mercancia en cuestión. Tenta a bien subsanar estos precios en la lista referida que adjuntamos a esta carta.
Por otra parte, con fechadel presente mes de noviembre le enviamos la factura correspondiente a las 5 cajas en cuestión, con el ruego de que esta vez se sirva hacer un pronto pago a nuestra cuenta que usted ya conoce.
En espera de poder seguir contando con suss gratas órdenes en el futuro, aprovechamos la oportunidad para hacerle llegar nuestros más cordiales saludos y reiterale nuestro más sincero aprecio.
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Durante años nos han dicho que éste es el lenguaje correcto para escribir cartas comerciales. Todos nos hemos esforzado por retener en la memoria los giros obligatorios: "de nuestra consideración", "tenga a bien", "aprovechamos la oportunidad", "reiterarle nuestro más sincero aprecio"... Si alguien pretendía salir de este marco estrecho, rápidamente se le obligaba a retomar al redil.
Estas pretensiones "literarias" no se limitaban al ámbito comercial u oficial. ¿Cómo debían comenzar las cartas personales?
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Querida familia:
Esperamos que al recibo de estas líneas encuentren bien de salud, nosotros bien, a Dios gracias.
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Ahora imagínese que está sentado ante el señor García, gerente de la compañía X. ¿Se atrevería a saludarle con estas palabras: "Mi muy apremiado señor García"? ¿Iniciaría la conversación con las palabras: "Me complace participarle..."? ¿Se despediría con la fórmula "su afectísimo y seguro servidor"? Seguramente el señor Garcia si tiene humor, pasaría un rato muy agradable, o en el peor de los casos, pensaría que ya va siendo hora de que usted acuda al psiquiatra.
Tampoco se habla con tanta prosopopeya a la familia. Sin embargo, no hay manera de que la gente se desprenda de esta pesada carga de las frases hechas.
Es cierto que en épocas pasadas las clases altas solían hablar con más solemnidad. Los tratamientos según el estamento al que se pertenecía eran moneda corriente, y hasta el más humilde lacayo se los sabía al dedillo. En la actualidad, hay muchas personalidades del ámbito oficial que ignorar que a un rey no se le trata de usted. El fallecido duque de Windsor, cuando aún era príncipe de Gales, se quejaba de que en los Estados Unidos, todos le llamaban Príncipe por aquí y Príncipe por allá, como si fuese un perrito faldero.
Estas complicada ceremonia han caído en desuso, y no es difícil ver cómo algunas Grandes de España no son capaces ya de hacer una genuflexión correcta ante la Reina. La vida moderna ha ido borrando las divisiones clasistas. Pelucas y miriñaques han qudado reservados para el teatro, y son muy pocos los que están dispuestos a aprenderse todas las fórmulas de cortesía.
Entonces, ¿por qué insistimos en repetir hasta las saciedad ese insufrible "lenguaje comercial"? Es posible que sea por rutina, por una eleccón inconsciente de la vía más fácil en apariencia. Pero olvidamos que llegar a dominar este "lenguaje" nos cuesta varios años de aprendizaje en el colegio, en la enseñanza comercial y en la práctica. ¿No sería más fácil escribir tal como hablamos? Probemos con la carta inicial:
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Señor:
De acuerdo con su carta del 15 de octubre y su orden No. 375, le enviamos 5 cajas de Chispas.
Le adjuntamos la nueva lista de precios de nuestros productos, pero hay un error en ella.
Donde dice: Caja de Chispas $10,00
Debe decir: Caja de Chispas, unidad $1,00
También le hemos enviado la factura con fecha de este mes. ¿ía acreditarnos esta suma en los próximos días?
Le saludan atentamente,
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Como podrá apreciar, se dice lo mismo, pero de manera más concisa y clara. El lenguaje es directo y sencillo, muy similar al que usamos en la vida cotidiana.
Con las tijeras en la mano
Si comparamos las dos cartas, lo primero que notamos es la diferencia de tamaño. Sin embargo, en la segunda de ellas constan con mayor claridad más detalles importantes. Por ejemplo, se señala concretamente el error cometido en la lista de precios o el número de la orden. Eso nos demuestra que hay que estar dispuesto a utilizar las tijeras para suprimir todo lo que sea superfluo o incorrecto.
Analicemos ahora los errores cometidos en la primera carta. ¿Qué significa "de nuestra consideración"? Es un saludo absurdo y rimbombante. Puede sustituirse por señor, señores, estimada señora, querido amigo, etcétera.
Conviene eliminar todos los adjetivos superfluos, que de ningún modo inclinarán el ánimo del lector a su favor, sino todo lo contratio. Puede pensarse que usted adula para obtener algo. Por tanto, eliminamos los calificativos atenta, afamado, amable, gratas, cordiales y sincero.
Ahora le toca el turno a las muletillas. Carecen de significado real, pero no hay manera de erradicarlas. Es una maleza que se extiende inmutalbe por la correspondencia internacional, sin sentir apenas el paso del tiempo. En nuestro ejemplo tenemos las siguientes:
En respuesta a
Próximo pasado
Nos complacemos en enunciarle
Tendremos a bien, tenga a bien
Dando cumplimiento así
Sobre este particular
Lamentamos tener que informarle
En cuestión
El presente mes de
Se sirva
En espera de
Aprovechamos la oportunidad
Ya used ha visto que son totalmente inncesarias, pero muchas personas consideran que sin estos "adornos" ninguna carta merece ese nombre. Por ejemplo, no hace falta escribir próximo pasado, diga sencillamente el mes pasado, los meses pasados. "El presente mes de noviembre" es una redundancia, pues ¿qué es noviembre sino un mes? ¿No está la fecha al principio de la carta? Diga: este mes, en noviembre, ahora, en estos días, etcétra.
El uso endémico del gerundio es otro fallo del "lenguaje comercial". Leamos algunos ejemplos:
Dando curso a su estimada carta
Esperando su respuesta
Dándole las más expresivas gracias
Adjuntándoles a la presente
Quedando en espera
Acusando recibo
Saludándoles atentamente
Lo correcto sería escribir simplemente:
Damos curso a su carta
Espero su respuesta
Le agradezco
Adjuntamos
Espero
Acuso recibo
Les saludamos atentamente
Otro mal terrible son las redundancias o las llamadas "frases con doble refuerzo". Consisten en usar dos vocablos con igual significado o en unir adjetivos con significados similares. En nuestro ejemplo tenemos estas versiones:
Clientes y amigos: si son clientes, se supone que son amigos. Para evitar familiaridades excesivas, debe preferirse siempre palabra cliente.
Nuestra cuenta que usted ya conoce: si la conoce, no haca falta deríselo.
Por otra parte, la redacción es confusa y repetitiva. Compare el primer párrafo de las dos cartas, y compruebe cómo se puede decir lo mismo en un par de líneas. En el segundo párraffo se repite tres veces la palabra precios. En giro "en referida, correspondiente y en el futuro.
El redactor de la carta demostró también su predilección por las "grandes frases": se ha deslizado por inadvertencia un error; tenga a bien subsanaar...; con el ruego de que; poder seguir contando con... No, estas frases no denotan cultura ni exquisitez. Expresan carencia de recursos lingüísticos y poca imaginación.
¡Que no aparezcan en sus cartas!
A continuación, le presentamos una pequeña recopilación de giros propios del llamado "lenguaje comercial". Léalos con atención y aporte otros que conozca.
Agradeciéndole por anticipado
En respuesta a
Les anticipamos las gracias
Prontas noticias
Aprovechemos la ocasión
Quedamos a su disposición
En espera de
Quedo de usted
Muy señores nuestros
Muy señor mío
De nuestra consideración
Espero verme honrado
Quedamos a sus órdenes
Nos complace
Ponemos en su conocimiento
Con el agrado de siempre
Nos es grato
Q.e.s.m. (que estrecha su mano)
Quedamos a la espera
Tener el gusto de
Deseando
Se hace del conocimiento de
Sin más por el momento
Quedo atento y seguro servidor
Esperand su pronta respuesta
Su muy afecto amigo
Su affmo. s.s. (su afectícimo y seguro servidor)
A sus órdenes
La presente tiene por objeto
Confirmándole
Le suplicamos
Se sirva nofificarnos
A la mayor brevedad posible
De orden del señor
Damos respuesta
Se reitera de Ud. su atto. y affmo. (se reitera de usted su atento y afectícimo)
Rogándoles
Les anunciamos
Les informamos
Nos reiteramos gustoros
Nos permitimos
A la espera
Habiendo tenido conocido
Cumplimentando
Seguramente podrá enriquecer esta colección de despropósitos. Pero, una vez que lo haya hecho, procure que jamásaparezcan en sus cartas.
Si quiere fracasar...
Si usted cree que ya se ha agotado la fuente de los errores, se ha equivocado. No son ólo los gíros y las muletillas los que ponen en peligro la posible eficacia de sus cartas. Hay otros aspectos a los que tenemos que prestar una atención especial.
1. EL EXCESO DE FAMILIALIDAD. Enn el intento de escapal del engolamiento y la tiesura, no caiga en el otro extremo. Aun cuando conozca a su destinatario, recuerde que es posible que otros -empreados, personal de emprezzas afines, personals involucradas en el tema- lean también la carta. Aunque Guillermo sea un viejo amigo, no le agradará verse saluddo con un "Guille, muchacho", si usted se dirige a él como director de empresa.
2. LOS PÁRRAFOS EXCESIVAMENTE LARGOS Y LAS PALABRAS REBUSCADAS. El estilo literario de Thomas Mann, el gran escritor alemán, se caracteriza por sus largos párrafos, donde se van enlazando oraciones separadas únicamente por comas. Pero cuando usted redacta una simple carta de recomendación, no pretende escribir una segunda Montaña mágiga. Sin caer en el estilo "telegráfico", procure que sus párrafos sean breves y directos. Tampoco abuse de un vocabulario que obligue a consultar el diccionario en cada línea.
3. LA VERBOSIDAD Y LA ADULACIÓN. La primera esconde el verdadero contenido de la carta; la segunda provoca un rechazo instantáneo por parte del lector. Nunca piense que el destinatario se va a dejar engatusar por la verborrea confusa o la palabrería empalagosa. Sea sincero y directo, aun cuando el mensajea sea desagradable.
4. LAS REPETICIONES. Puede hacerle ceer al destinatario que usted lo considera un tonto, que no entiende a la primera. Un exceso de explicaciones cansa y molesta. Además, alarga innecesariamente la carta.
5. EL VOCABULARIO VULGAR O LIMITADO. Aprenda a diferenciar entre lo vulgar y lo popular. Una expresión popular, introducida con sentido de la oportunidad, puede animar el mensaje. Pero una carta llena de vulgarismos es capaz de echar por tierra todos sus esfuerzos. En este sentido, la norma es: en casa de duda, absténgase. Si no está seguro de cómo aceptarán ese vocablo "especial", busque un sinónimo formal. Por otra parte, jamás repita innecesariamente una palabra. Consulte un diccionario de sinónimos.
6. FALTA DE TACTO, ARROGANCIA, GROSERÍA. Aun cuando su destinatario parezca ser un caso irremediable, no pierda los estribos. Recuerde que una carta es una constancia escrita, por tanto perdurable, de sus palabras. Procure no tener que lamentar unca un momento de ofuscación. Si está indignado, tómese unos días para meditar, antes de sentarse a escribir. Tampoco aprezca como un profesor Sabelotodo ante su ignorante discípulo. No humille jamás al destinatario. No lastime su sensibilidad. Por ejemplo, en el tercer párrafo de la primera carta dice: "con el ruego de que esta vez se sirva haceer un pronto pago". ¿Se quiso decir que el cliente suele ser moroso? Seguramente no, pero la frase puede dar lugar a otra interpretación ofensiva. Y si la verdad es que se desea que el cliente pagque por una vez como debe ser, entonces éste no es el recurso idóneo.
7. EXCESO DE CONFIANZA. Nucna dé por sentado que el destinatario hará una cosa u otra. Frases como "les agradecemos por anticipado", "sabemos que podemos contar con ustedes", "en la confianza de que responderá favorablemente", "estoy seguro de que..." "sin duda, usted sabrá, hará, reconocerá...", "sé que usted", le imponen un criterio o una decisión al lector. Si éste tenía alguna duda, tras una petulancia semejante es posible que decida lo contrario.
8. MENCIONAR SU EXCLUSIVA CONVENIENCIA. Evite mencionar lo que a usted le conviene, pero nunca olvide señalar lo que puede interesar al destinatario.
No tenga temor a emplear el lápiz rojo de las correccione. Aplique su buen sentido de la autocrítica. Póngase en el lugar del destinatario, y elimine todo lo que pueda molestarle. Recuerde que tiene un objetivo que lograr.
EJERCICIOS 2
1. Mencione algunos de los errores que suelen cometerse con frecuencia al redactar cartas.
2. Sustituya las siguientes expresiones por otras apropiadas.
a) Duante el curso de la conferencia.
b) Asciende a la suma de cien mil pesetas.
c) Dentro de un lapso de seis meses
d) Sometiéndole a su distinguida consideración
e) Nos reiteramos otra vez sus seguros servidores.
3. Redacte correctamente las cartas siguientes:
a)
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Muy señores nuestros:
Con fecha 8 del presente mes de marzo, hemos tenido el gusto de recibir su amable carta del 2 del mismo, donde tenían a bien comunicarnos la ampliación de capital de su distinguida compañía.
En esa misma carta, recibimos adjunto un informe detallado y explícito de las acciones que nos corresponden. Sin embargo, nos vemos en la penosa situación de tener que solicitarles una rectificación, pues dicho informe no concuerda con los datos que obran en nuestro poder.
Veríamos con mucho agrado que se sirvieran enviarnos un nuevo informe con las enmiendas correspondientes.
Adjuntamos a la presente el informe por ustedes enviado, con la seguridad de que sabrán poner todo en orden, y les agradecemos por anticipado sus esfuerzos por enmendar este lamentable error, que sabemos que ha sido involuntario.
Se despiden de ustedes sus affmos. y s.s.,
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b)
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Estimadísimo señor Pérez:
No sabe el inmenso placer que me ha causado recibir su amable carta del 9 del mes de julio. Pero lo que me comunica en ella es un verdadero "bombazo". No acabo de creerlo.
Si eso fuera así, entonces tendremos que poner manos a la obra. ¿Por qué no tiene a bien enviarme algunos detalles más sobre el particular? Así mis empleados se ahorarrían la pérdida de tiempo que significa andar por ahí investigando.
A mí me interesa mucho que me explique bien cómo ocurrió todo, pues si las cosas son como usted dice, entonces me vería perjudicado en mis operaciones bursátiles.
Le anticipo mi agradecimiento por el trabajo que se va a tomar, y le saludo cordial y gratamente como siempre,
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c)
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Querido ingeniero:
En respuesta a su solicitud de este mes de enero, tengo el placer de remitirle a su buena consideración las cifras referentes al caudal del embalse mencionado en su carta.
Como podrá observar, el caudal en cuestión está por debajo de lo previsto en su proyecto incial. Es posible que usted se haya equivocado en sus cálculos, pues de otra manera no me puedo explicar esa diferencia sustancial.
Por tanto, aprovecho la oportunidad que me da esta carta para rogarle se sirva reivsar los cálculos en cuestión. De lo contrario, tendré que tomar otras medidas.
Por lo demás, sé que usted es un profesional serio y responsable, que sabrá dar una solución a este problema. Los informes que he recibido sobre usted son satisfactorios, así que no existen motivos para dudar de su capacidad. Pero tengo que reiterarle de nuevo que revise cálculos a la mayor brevedad posible.
Me apresuro a informarle mi entera satisfacción con el resto de su trabajo, así que estoy seguro de que podrá todo en orden en un dos por tres. No se olvide que he puesto mi entera confianza en usted, de modo que si no hubiera sido por mi recomendación, nunca le hubieran elegido a usted para hacer dicho proyecto.
En espera de su pronta respuesta, que sé que será satisfactoria, le ruego que acepte los saludos más cordiales y sinceros de su amigo que lo aprecia como siempre,
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